28.07.2026 | Nacionales | TRABAJADORES DE COMERCIO
El medicamento no es una mercancía: Es un bien social y una responsabilidad indelegable del Estado
La Federación Nacional Mercantil Mutualista de la FAECYS (FENAMMF) manifiesta su profunda preocupación ante el proyecto de desregulación de la actividad farmacéutica que sería presentado en los próximos días ante el Honorable Senado de la Nación para su tratamiento.
“Las modificaciones propuestas implican un cambio de enorme trascendencia para el sistema farmacéutico argentino. Sin embargo, el debate trasciende la organización de las farmacias: pone en discusión el papel que debe asumir el Estado para garantizar el derecho a la salud y el acceso seguro a los tratamientos farmacológicos.
El medicamento no es un producto de consumo común. Es un bien social de interés sanitario cuya utilización requiere controles, asesoramiento profesional y un marco regulatorio que garantice su calidad, trazabilidad y uso racional. Cada decisión vinculada a su dispensación impacta directamente en la seguridad de las personas
La evidencia sanitaria es contundente. La automedicación, el uso inadecuado de medicamentos, las interacciones farmacológicas, las reacciones adversas, la resistencia antimicrobiana y la demora en diagnósticos oportunos constituyen problemas de salud pública reconocidos en todo el mundo. En este contexto, la farmacia cumple una función sanitaria esencial dentro de la red de atención, donde el profesional farmacéutico brinda orientación, previene riesgos y promueve el uso seguro de los tratamientos.
Por ello, corresponde al Estado establecer, regular y fiscalizar las condiciones en las que se desarrolla esta actividad.
Las reformas propuestas trasladan progresivamente decisiones sanitarias hacia una lógica predominantemente comercial. La ampliación de los canales de comercialización, la incorporación de plataformas digitales como intermediarias, la flexibilización de los mecanismos de expendio y la integración vertical entre distribución y venta al público modifican el modelo sanitario vigente y generan condiciones para que intereses económicos prevalezcan sobre criterios de salud pública.
Asimismo, el proyecto favorece una mayor concentración del mercado farmacéutico. La posibilidad de operar bajo diversas figuras societarias y la creciente participación de grandes operadores con mayor capacidad financiera, tecnológica y logística profundizan las asimetrías competitivas, afectando especialmente a las farmacias mutuales, cooperativas, sindicales y a aquellas que garantizan la prestación del servicio en pequeñas localidades.
Estas instituciones cumplen una función social indispensable. En numerosas comunidades son el único punto de acceso cercano a medicamentos y atención farmacéutica profesional, asegurando la continuidad del servicio incluso donde la rentabilidad económica resulta insuficiente para otros actores del mercado. Preservar su sostenibilidad significa garantizar igualdad de acceso para toda la población, independientemente del lugar donde viva.
Desde la FENAMMF sostenemos que toda modernización normativa debe orientarse a fortalecer el sistema sanitario, ampliar el acceso de la población a los medicamentos y mejorar la calidad de las prestaciones, sin debilitar los mecanismos de control ni disminuir la responsabilidad del Estado como garante del derecho a la salud.
FENAMMF acompaña la incorporación de innovaciones tecnológicas que faciliten el acceso a los medicamentos y optimicen la gestión de las farmacias. Las plataformas digitales y las herramientas de comercio electrónico pueden representar avances valiosos cuando funcionan como instrumentos al servicio del sistema sanitario. Su utilización, sin embargo, debe desarrollarse bajo la autorización de la autoridad sanitaria competente y la supervisión permanente del director técnico farmacéutico, garantizando la trazabilidad del medicamento, la seguridad del paciente y el estricto cumplimiento de las normas sanitarias vigentes. La innovación debe fortalecer el sistema de salud, nunca reemplazar los controles que protegen a la población.
Del mismo modo, entendemos que las provincias deben conservar plenamente sus facultades constitucionales para ejercer el poder de policía sanitaria, regulando la habilitación, el funcionamiento y la fiscalización de las farmacias de acuerdo con las necesidades y realidades de cada jurisdicción.
La modernización es necesaria cuando mejora la calidad de vida de las personas. Pero cuando se trata de la salud, innovar no puede significar resignar controles, debilitar la presencia del Estado o transformar un derecho en una simple oportunidad de negocio. La salud pública no puede quedar librada exclusivamente a las reglas del mercado”.
Prensa FAECYS
Fuente: gremialesdelsur.com.ar









