08.06.2026 | Nacionales | TEXTILES
Más de 22 mil empleos perdidos en el sector textil
Un informe de la Fundación ProTejer reveló que la actividad textil cayó 23,3% interanual en marzo y acumula una retracción superior al 31% respecto de 2023. El sector ya perdió más de 22.000 empleos registrados y registra elevados niveles de capacidad ociosa.
La industria textil argentina continúa profundizando su deterioro. Según datos difundidos por la Fundación ProTejer, la producción del sector registró una caída interanual del 23,3% durante marzo y acumula una retracción del 31,3% respecto de los niveles de actividad de 2023. El impacto se refleja en el empleo: más de 22.000 puestos de trabajo se perdieron en la cadena textil e indumentaria desde fines de ese año.
Los números muestran una situación cada vez más compleja para una de las actividades industriales con mayor capacidad de generación de empleo. A la caída de la producción se suma una fuerte contracción del mercado interno, que sigue afectando las ventas de fabricantes de hilados, tejidos, confección, calzado y marroquinería.
El informe señala que la cadena textil perdió 22.315 puestos de trabajo registrados entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, una cifra que representa una de las mayores destrucciones de empleo dentro del sector manufacturero durante el período analizado.
La reducción de la actividad también impacta de lleno en las fábricas. Actualmente, cerca del 60% de la capacidad instalada del sector permanece ociosa, un indicador que evidencia la magnitud de la crisis productiva. En algunos segmentos, incluso, la utilización de maquinaria se encuentra en los niveles más bajos de los últimos años.
Otro dato que genera preocupación es la desaparición de empresas. Desde fines de 2023 dejaron de operar más de 800 establecimientos vinculados a la actividad textil y de indumentaria, afectando especialmente a pequeñas y medianas firmas que dependen del mercado interno para sostener su producción.
Desde la Fundación ProTejer advierten que el sector enfrenta una combinación de factores adversos: caída del consumo, pérdida del poder adquisitivo de los salarios, aumento de los costos de producción y una mayor competencia de productos importados. Este escenario repercute directamente sobre los niveles de actividad y sobre la capacidad de las empresas para sostener el empleo.
La industria textil es una de las principales generadoras de trabajo industrial en Argentina y tiene fuerte presencia en distintas economías regionales. Por ese motivo, los indicadores encendieron las alarmas tanto en el sector empresario como en las organizaciones sindicales, que observan con preocupación el impacto de la crisis sobre miles de puestos de trabajo.
Fuente: mundogremial.com










